Sin Fronteras
La obra Sin Fronteras es un mapa visual de un espacio en el que ya hemos estado desde hace tiempo – solo lo hemos olvidado. Es un lugar donde no hace falta cambiar nada, ni explicar ni comprender. Basta simplemente con estar. Doce partes forman un todo que no narra una historia en el tiempo, sino que capta un instante del ahora. Cada cuadrado tiene su propio color, atmósfera y ritmo – pero no empieza ni termina en ningún punto. Los colores fluyen libremente, se derraman o salpican hacia las secciones vecinas, creando una continuidad natural que recuerda que nada en la vida está separado – todo está interconectado.
Las mariposas que se elevan sobre cada sección no son solo decoración – forman parte de este movimiento. Algunas llevan el color del lugar de donde partieron, otras traen un matiz desde otro sitio, como si transportaran impresiones, impulsos y conexiones sutiles entre los cuadrados. No son símbolos ni metáforas – son lo que son. Se mueven libremente por el espacio, sin fronteras, sin expectativas, sin necesidad de justificar su presencia. Su ligereza evoca una libertad que no nace de la huida, sino de la aceptación plena.
Esta obra no ofrece significados ocultos ni una dirección definida. Es un espacio donde no hace falta entender ni analizar. Se puede simplemente detener y estar con lo que se ve – algo colorido, cambiante, imperfecto, pero completo. Cada elemento tiene su lugar, aunque todos se tocan e influyen mutuamente. Es en esta interacción sutil donde surge la armonía – no por reglas, sino por un ritmo natural que es propio de todo lo vivo.
Sin Fronteras no trata del movimiento hacia adelante ni hacia atrás. No es camino ni destino. Es una invitación a estar en un espacio donde todo está permitido – donde no hay nada que buscar ni que transformar. Los colores que se funden y las mariposas que se desplazan entre las partes crean un mundo que no necesita explicación. Solo percepción. Ofrece un instante sin presión, sin expectativas – solo presencia, en la que volvemos a encontrarnos con una libertad que no nace de los límites, sino de su disolución.
Esta obra está compuesta por doce lienzos que en conjunto forman un solo cuerpo – tanto visual como conceptual. Cada parte tiene su propia expresión y energía, pero a la vez se enlaza con las demás y se convierte en parte del conjunto.
La composición trabaja con el principio de fragmentación y reunificación, aludiendo a la ciclicidad, la multiplicidad de perspectivas y el fluir del tiempo. El número doce se vuelve símbolo – doce meses, doce horas, doce arquetipos.
Esta obra incluye un certificado de autenticidad con un chip integrado que conserva información única sobre su identidad e historia.
Técnica de pintura
Impresión 3D, vinilo, acrílico, lienzo sobre bastidor de madera
100cm x 140cm
PINTURA DIVIDIDA
YA VENDIDO