IDENTIDAD
Esta obra fue inspirada por dos pensamientos de Václav Havel que juntos sostienen diálogo sobre quiénes somos, cómo nos percibimos mutuamente y por qué nuestra existencia es un milagro en el que cada uno de nosotros tiene su parte. «Comprenderse no significa adaptarse unos a otros, sino comprender mutuamente la propia identidad» y «La vida es una participación gozosa en el milagro del ser» forman el eje fundamental de esta obra, en la que la frialdad cromática se une con la suave energía del conocimiento interior.
La obra habla de que la verdadera comprensión entre las personas no surge cuando uno cede o deja de ser sí mismo, sino cuando dos individuos son capaces de mirarse con respeto. La identidad de cada uno de nosotros es un conjunto único de experiencias, sentimientos, valores e historias —y es precisamente esta singularidad lo que puede unirnos si la aceptamos en nosotros mismos y en los demás sin intentar cambiarla. Cuando Havel habla de comprensión, habla del valor de permitir que el otro sea quien es.
La segunda cita aporta luz, alegría y una profundidad serena. Nos recuerda que la vida no es solo una secuencia de obligaciones, expectativas y demandas, sino ante todo una oportunidad para percibir todo lo que existe como parte de un gran milagro. Somos participantes de la vida, no meros observadores pasivos. Cada momento, cada respiración, cada relación y cada contacto confirma que existe algo más grande que nosotros mismos. Y es esta participación gozosa la que se convierte en una de las fuentes más importantes de nuestra identidad.
En la obra, las letras emergen de superficies frías como símbolos firmes y tangibles de las ideas que nos moldean. Cada una tiene su propia profundidad y energía. El color blanco en los bordes lleva el significado de pureza, verdad y transparencia —valores que Havel imprimió en su vida y en sus palabras. El borde blanco de las letras nos recuerda que la identidad es más fuerte cuando es verdadera.
Solo el ángulo de la mirada revela su verdadera profundidad y fuerza. Desde el frente, el texto se funde con el fondo, pero en cuanto el espectador se desplaza ligeramente, la estructura emerge y aparece en una nueva dimensión. De la misma manera se despliega la identidad humana ante nosotros —nunca la veremos por completo si miramos solo desde una perspectiva. Desde un lado parece tranquila y unificada; desde otro sobresale hacia el espacio y muestra que en cada uno de nosotros hay más capas de las que se perciben a primera vista.
1/3 Una de las tres obras de la serie titulada „Havel“.
IDENTIDAD, ESPERANZA y VICTORIA forman juntas la letra H
Esta obra incluye un certificado de autenticidad con un chip integrado que conserva información única sobre su identidad e historia.
Técnica de pintura
Impresión 3D, óleo, lienzo tensado sobre un bastidor de madera